domingo, 24 de marzo de 2013

EL MONOPOLIO MEDIÁTICO "BUENO"

El 80% de la publicidad oficial nacional en 2012 fue a manos de nueve grupos de medios, según un relevamiento privado de inversión bruta (es decir, sin considerar los descuentos que suelen aplicarse en el mercado publicitario). El estudio revela que la inversión del Gobierno en publicidad en diarios y revistas, radio AM y FM, televisión abierta y paga, Internet y vía pública superó los $ 1900 millones, un 43% más que en 2011. El 95% de esos recursos se concentraron en TV y prensa gráfica.

Los grupos privilegiados con la pauta federal son, de mayor a menor según el monto recibido: Telefé (Canal 11, de Buenos Aires y otras ocho emisoras de TV abierta en el interior del país); Manzano-Vila (América TV, A24 y Canal 7 de Mendoza, y varios diarios del interior, entre ellos, La Capital, de Rosario); Radio y Televisión Argentina (RTA, empresa estatal que controla Canal 7 y las más de 50 emisoras de Radio Nacional); el empresario mexicano Remigio Ángel González González (dueño de Canal 9 y FM Aspen); los medios que el empresario kirchnerista Cristóbal López le compró a Daniel Hadad en abril pasado (C5N, Radio 10 y otras cuatro FM), y el diario Página 12.

Les siguen el grupo Olmos (dueño de los diarios Crónica y Buenos Aires Económico, de Crónica TV y socio de la productora Underground), y el grupo Ámbito Financiero (propietario del diario homónimo y del Buenos Aires Herald).

Según las cifras del monitoreo, a cargo de la única empresa que sistemáticamente releva la inversión publicitaria en la Argentina (pero que prefiere no ser identificada), cada uno de estos grupos de medios recibió entre $ 400 millones y $ 50 millones durante 2012 sin considerar eventuales descuentos sobre sus tarifas publicadas.

De acuerdo con fuentes del mercado de medios, los descuentos habituales a los precios que figuran en los tarifarios publicitarios son de alrededor del 20% en los diarios y del 50% en televisión, aunque el Estado no siempre es beneficiado con esas reducciones porque suele demorarse en los pagos. Si se restan aquellos porcentajes a la inversión bruta estimada, la cifra real superaría los $ 1100 millones, un 43% más que en el período anterior.

El reparto de la publicidad oficial está a cargo del jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Las últimas cifras oficiales sobre esa distribución datan de 2011 y pueden verse en la página web del organismo. En todo aquel año, el Estado nacional invirtió $ 771.157.683 (18% más que en 2010). Según un reciente informe de la Auditoría General de la Nación (AGN), en el que ese organismo cuestionó la falta "de parámetros objetivos y precisos para su distribución", la pauta oficial nacional fue en 2010 de $ 654.360.501 (un 20% menos que en el período anterior); en 2009, de $ 821.692.100 (75% más que el año anterior); en 2008, de $ 468.855.776 (23% más), y en 2007, de $ 381.365.668.

Según este relevamiento, los grupos de medios que en porcentaje más aumentaron su facturación de dineros públicos fueron el de Cristóbal López (300% más), que pasó de 15 millones a 61 millones de pesos brutos; Szpolski-Garfunkel, 62%; Ámbito Financiero, 54,3%; Telefé

Telefónica, 53,2 por ciento, y Manzano-Vila, 18,8%. Este último grupo es controlado por el ex ministro menemista José Luis Manzano y Daniel Vila, pero en distintos medios cuenta con socios minoritarios importantes, como Francisco de Narváez en América 2, A24 y Radio La Red. Según dijo Vila al diario Perfil hace un mes, de la facturación de su grupo "la influencia de la pauta oficial oscila entre el 4% y el 6%", y señaló al grupo Szpolski como el más beneficiado por el Estado.

El mexicano González-González apenas aumentó un 5%, lo que le permitió conservar el tercer puesto entre los grupos de medios que más fondos estatales nacionales reciben.

En contraposición, otras empresas periodísticas prácticamente no reciben pauta oficial , como LA NACION, Editorial Perfil, El Cronista y el Grupo Clarín, entre otros. En el caso de Perfil hay un dato adicional: el gobierno nacional aumentó casi 10 veces la pauta invertida en las revistas de la editorial Televisa

Atlántida (Gente y Para Ti, entre otras), su principal competidor, que pasó de menos de un millón de pesos en 2011 a más de 8,5 millones brutos en 2012.

Prohibición adicional

A esta discriminación se sumó el mes pasado la prohibición de publicar avisos en los diarios de la Capital Federal aplicada por la Secretaría de Comercio Interior a los grandes supermercados y cadenas minoristas en el contexto de acuerdos de congelamiento de precios. Esa prohibición, que fue comunicada informalmente por el Gobierno, pero bajo apercibimiento de sanciones si se incumple, alcanza a los avisos de ofertas y hasta al posicionamiento de marca (donde no se mencionan precios).

A medida que el reparto de la pauta oficial se fue haciendo más discriminatorio para los medios independientes, algo confirmado por dos fallos judiciales definitivos en el caso de la Editorial Perfil (uno que conminó al Gobierno a no marginar a esa editorial en el reparto de la publicidad del Estado y otro que lo multó por no cumplir esa orden), la Jefatura de Gabinete fue retrasando la publicación de los datos oficiales y cambiando la forma en la que se entrega esa información, lo que dificulta un seguimiento sistematizado en el largo plazo.

Así lo han denunciado reiteradamente organizaciones pro transparencia como la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) y Poder Ciudadano, entre otras. En su último informe, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ según sus siglas en inglés), una ONG que defiende la libertad de prensa en todo el mundo, afirmó que "el gobierno de la presidenta Cristina Kirchner ignora a la Justicia y continúa distribuyendo la publicidad oficial de manera discriminatoria".

Según un trabajo del investigador del Conicet Martín Becerra, el Estado nacional concentra el 9% de toda la torta publicitaria pública y privada, lo que lo convierte en el principal anunciante del país, con mayor capacidad que otros actores para condicionar la existencia de muchos medios de comunicación. Entre los anunciantes privados más importantes, según Becerra, las multinacionales Unilever y P& G alcanzan el 5% y 4,5% de la torta publicitaria, respectivamente


http://ar.noticias.yahoo.com/nueve-empresas-quedaron-80-pauta-oficial-000000726.html

 

sábado, 16 de marzo de 2013

YA ERA HORA: A PREDICAR EL LIBERALISMO ECONÓMICO AL INFIERNO



Descendiente de una familia de ricos estancieros, uno de cuyos antepasados fue presidente de la Sociedad Rural Argentina, José Alfredo Martínez de Hoz se inició en la función pública como ministro de Economía de la provincia de Salta durante la revolución fusiladora.

Luego se desempeñó como secretario de Agricultura y Ganadería y finalmente ministro del presidente de facto José María Guido (1962-1963), No obstante, nunca abandonó la actividad privada en sectores como el financiero, el industrial y el agrario.

En calidad de presidente de la acería Acindar durante los años inmediatamente precedentes al golpe de Estado de 1976, fue convocado inmediatamente por Jorge Rafael Videla para ocupar el estratégico Ministerio de Economía de la Nación, desde donde se convertiría en ideólogo del plan económico que llevó a adelante la dictadura cívico-militar.

Un plan que incluyó el desmantelamiento de la industria nacional, su expropiación por parte del capital financiero internacional y, colateralmente, la persecución y desaparición de miles de opositores y activistas fabriles, culturales, sociales y políticos. 


 

Nuevo ministro de economía del averno: ¿Logrará también fundirlo?



De hecho, tras el retorno a la democracia, fue encarcelado por considerárselo cómplice en actuaciones represivas y en la desaparición de personas, hasta ser finalmente indultado por Carlos Menem mediante el decreto 2745/1990.

En 1984 fue acusado del secuestro de los empresarios Federico Gutheim y su hijo Miguel Ernesto y llegó a cumplir 77 días de arresto por este delito, pero finalmente fue sobreseído. La Cámara Federal Penal, durante el gobierno democrático de Alfonsín, resolvió que Martínez de Hoz era ajeno a los hechos que se investigaban y revocó su prisión preventiva, en 1988. En 1989 fue indultado por el gobierno de Carlos Saúl Menem, impidiéndose así la prosecución de ulteriores causas.

Sin embargo, en septiembre de 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner, su indulto fue declarado nulo por la justicia, un fallo confirmado por la Cámara Federal en abril de 2008, al considerar el secuestro parte de los delitos de lesa humanidad perpetrados como parte del terrorismo de Estado.

En mayo de 2010 se le dictó la prisión preventiva por su presunta vinculación con el secuestro de los empresarios Gutheim, razón por la cual cumplió arresto domiciliario desde ese momento, hasta su fallecimiento producido este sábado.



http://www.diarioregistrado.com/sociedad/71873-murio-martinez-de-hoz.html 

 

lunes, 11 de marzo de 2013

LA IRA DEL PUEBLO III

Pueblada en Junín


Pueblada en Junín de Buenos Aires por el crimen de una jovenHabitantes del partido bonaerense de Junín destruyeron una comisaría e incendiaron patrulleros, entre otros destrozos, tras el crimen de una adolescente de 17 años cometido a una cuadra de la seccional, mientras el gobierno sciolista admitió que "la seguridad es responsabilidad del Poder Ejecutivo provincial".

El intendente de Junín, el cobista Mario Meoni, reconoció que "no encuentra" la forma de ayudar a "resolver" lo que definió como "crisis" de seguridad y recordó que, "hace 90 días", alertó al gobierno bonaerense del peligro que afrontaba la población local, mientras reconoció que recibió "patrulleros" pero sostuvo que "no" eran suficientes. Por su parte, pobladores del distrito denunciaron que "Junín es tierra de nadie" y reclamaron mayor seguridad y justicia por el homicidio de la adolescente -identificada como Karen Campos-, cometido a las 21.45 de ayer en esa cuidad del noroeste de la provincia, a unos 260 kilómetros de Capital Federal.

La víctima fue asesinada de un balazo en el tórax disparado por un delincuente que irrumpió en el maxikiosco "Carlitos", que atendía Campos junto a una compañera en la intersección de las calles Siria y Borges, del barrio Villa Belgrano, a una cuadra de la comisaría segunda.

"Junín es tierra de nadie. Pedíamos explicaciones (sobre el homicidio de Campos), vino el comisario y los policías nos respondieron con balas de goma", denunció Sonia, madre de la adolescente que acompañaba a la víctima cuando fue asesinada.

Al relatar el crimen, la mujer manifestó que las adolescentes "ya habían dado toda la plata que tenían" y el asaltante "le sacudió" con el arma de fuego "a quemarropa" a Campos, quien era madre de una niña.

En tanto, policías investigaban si el dueño del local intentó sorprender al delincuente y ese presunto accionar derivó en el disparo y si el asesinó actuó con un cómplice que lo aguardaba en una motocicleta, mientras la Municipalidad local por su lado ofreció una recompensa de 50.000 pesos para quien aporte datos que permitan esclarecer el homicidio.

Poco después del crimen, pobladores del barrio Villa Belgrano destruyeron la comisaría segunda, incendiaron patrulleros y destrozaron una delegación municipal en medio de los desmanes, que terminaron a las 3.30 de esta madrugada. Por su parte, el ministro de Seguridad bonaerense, Ricardo Casal, admitió hoy en conferencia de prensa en La Plata que "la seguridad" en Junín "es responsabilidad del Poder Ejecutivo provincial".

"En este caso, de quien encabeza el Ministerio de Seguridad, quien es el que está hablando en este momento", completó el funcionario y pidió "tranquilidad a la población" de Junín, mientras prometió "seguir trabajando" contra la delincuencia.

Meoni, a su turno, recordó: "(Desde la intendencia local) venimos, hace 90 días o más, advirtiendo que estamos en una situación de crisis y tuvimos una reunión con el ministro de Seguridad (bonaerense), quien nos proveyó de patrulleros".

El jefe comunal, además, dijo a radio Mitre que, "hace 40 días", pidió "refuerzos de la Policía Federal y Gendarmería Nacional a la ministra (de Seguridad de la Nación, Nilda) Garré" pero añadió que los envíos provinciales y de la administración central "no alcanzan" para enfrentar a la delincuencia.

Por último, encuadró a lo que definió como "crisis" de inseguridad en "la situación social que se vive en todo el país; no sólo en Junín". 


http://www.losandes.com.ar/notas/2013/3/10/pueblada-junin-buenos-aires-crimen-joven-701349.asp

viernes, 8 de marzo de 2013

EL MODELO NO "COMBATE EL CAPITAL" FINANCIERO



Las entidades financieras ganaron el año pasado casi $20.000 millones, lo que representó el 32% más que en 2011. Los ingresos por intereses impulsaron el crecimiento. La banca privada fue la más beneficiada, según datos oficiales



Pese a los problemas palpables que evidenció la economía argentina en 2012, los bancos volvieron a tener un gran rendimiento en cuanto a la rentabilidad, y lograron ganancias por $19.497 millones.

Según la publicación oficial del Banco Central, dicha ganancia, impulsada por el cobro de intereses, representa una mejora del 32% interanual, lo que ubica al sector como el más beneficiado del "modelo".
Sobre el total de ganancias, los bancos que integran el sector privado captaron $12.075 millones, lo que significó el 34% de alza anual.

Pese a los esfuerzos del gobierno por restringir las utilidades a través de los intereses, los ingresos por ese ítem fueron de $38.353 millones, el 54% más que en 2011. Así, según el informe oficial, esa fuente pasó de representar el 37% de los ingresos de los bancos en 2011 al 42% el año pasado.

Detrás quedaron las ganancias que generaron la tenencia de títulos valores, con $17.361 millones (el 22% más). Ese sector experimentó una caída, ya que pasó de representar el 21% en 2011, al 10% en 2012.

En tanto, los ingresos por servicios subieron a $28.162 millones en 2012, aunque se mantuvieron estables respecto del total (31%). El alza estuvo impulsada fundamentalmente por comisiones vinculadas con operaciones de créditos, por emisión de tarjetas de crédito y por seguros.

En cuanto a la rentabilidad obtenida por los bancos en porcentaje a sus activos, el sector privado extranjero acumuló un 3,6% en 2012, seguido por el sector privado nacional, con el 2,8%, mientras que el sector público acumuló una ganancia neta del 2,4%.

Según un informe de la consultora Claves para Infobae, el sector financiero fue el más rentable de la economía argentina en 2012, considerando el beneficio neto después de impuestos conocido como ROE (return on equity). En este sentido, el sector creció un 28% en 2012 con respecto al año anterior.

Otros sectores que crecieron fueron las casas de ventas de artículos para el hogar (26%), laboratorios (22%), seguros (19,5%) y las golosinas (17 por ciento). A contramano, las empresas constructoras sufrieron una baja del 48% en términos de rentabilidad, y también cayeron los sectores de comercio e industria (16%) y bebidas sin alcohol (14%).

Los bancos que cotizan en Bolsa

De las entidades que poseen acciones en la bolsa porteña, el Banco Francés finalizó el ejercicio 2012 con una ganancia de $1.264 millones, un aumento del 25,7% en comparación con el año anterior. En el último trimestre del año, los ingresos fueron de 274,9 millones de pesos.

Por su parte, el Banco Macro reportó ganancias por $1.494 millones durante el año pasado, un crecimiento del 27% con respecto a 2011. Los ingresos por servicios crecieron un 16% en 2012, a $ 505,7 millones.

El Grupo Financiero Galicia tuvo ganancias menores a las entidades anteriores si se compara 2012 vs. 2011 –un 20 por ciento- y finalizó con 1.336 millones de pesos. "Se reportó una ganancia de $ 368,2 millones para el cuarto trimestre de 2012, superior a los $ 347,2 millones del tercer trimestre. Esperábamos $ 360,7 millones", destaca el informe financiero de la entidad. Banco Francés, Macro y Galicia cotizan en el panel líder. Santander Río y Banco Hipotecario cotizan en el panel general. En 2012, el primero obtuvo uno de los beneficio netos más altos, de $ 1.954 millones. Esto representa un aumento del 16,5% respecto al año anterior, debido al "crecimiento en el volumen de negocios con clientes del sector privado y de la mejora en los ingresos por servicios". El resultado neto del ejercicio fue de $343,6 millones para el Banco Hipotecario, un 36,6% superior a los $251.5 millones del 2011.



http://www.infobae.com/notas/698453-Los-Bancos-fueron-los-grandes-ganadores-del-modelo-en-2012.html

lunes, 4 de marzo de 2013

BARRABRAVAS, DROGA Y MAFIAS: LA SOCIEDAD DE LA PARTIDOCRACIA

Esto nos llegó por mail, y como para muestra sobra un botón...


Carta al hijo del Pantera después de la muerte del Quemadito



Para entender qué pasa en Rosario, en donde la tasa de homicidios por narcotráfico triplica a la media del país, es necesario ponerle vidas a los hechos. La historia de los Quemados, el Pantera y su hijo, marcada por la muerte y la violencia, impacta porque muestra la cadena de complicidades del narcotráfico y, también, porque se están matando entre vecinos.

Hace justo cuatro años mataron a tu viejo, Juan Domingo Cano, y te persiguieron después de cargárselo de cuatro tiros en la espalda. Te amenazaron a vos, a tu mujer, a tu madre, a tus hijos, y lo denunciaste y nunca nadie, ni la policía, ni la justicia, te quisieron ayudar. Los testigos del crimen de tu padre desaparecieron --o porque alguien los borró del mapa, o porque huyeron después de una advertencia. Todos miraron para otro lado y te quedó claro que en Rosario la mafia manda. Por eso el día en que mataron a Maximiliano Rodríguez, el Quemadito, ese que los testigos dijeron le disparó a tu viejo, pensaste; qué satisfacción. No te dijiste a vos mismo qué felicidad, porque al Quemadito lo conocías de pibe y era un ser humano, una vida, pero sí dijiste qué satisfacción, qué tranquilidad.

A tu padre le decían el Pantera, de joven fue boxeador, y laburó hasta que lo despidieron por reclamar sueldos impagos en Newell’s; o al menos eso te dijo él. Era vigilador en el predio de Bella Vista y a veces hacía de culata del presidente Eduardo López; lo acompañaba a la cancha cuando estaba todo mal con la barra, o a tribunales, cuando tenía algún embrollo judicial. Creciste, como tus seis hermanos, al lado de un hombre grande, de pelo largo, de manos importantes, ancho, sin miedo, que te metía por el vestuario a ver los partidos de tu equipo. Ahora, con el cuerpo del enemigo frío, con el Quemadito muerto; con el Quemado, Sergio Rodríguez, su padre, preso por la masacre de hace un año; te sentás al fin a hablar, a contar este tiempo pasado, a ver si comprendemos qué pasa en Rosario. Con tu historia y la del Quemadito capaz que se entienda algo de esa violencia, de ese joven muerto cada 30 horas al que parecen acostumbrarse los socialistas, el gobernador, los sucesivos ministros y los jefes policiales enriquecidos.

Te llamás Juan Andrés Cano, y sos el hijo de Juan Domingo “Pantera” Cano. Cumpliste los 34 y tenés muy claro cómo se fue pudriendo en tu barrio, el populoso Alvear al que algunos le temen. De chico no se veía tanto transa, no había esta profusión de kioscos de merca y de faso. Sabés que el crimen que hizo estallar todo no fue el de tu viejo, que no tuvo gran repercusión y quedó impune, sino que fue la masacre del año nuevo del 2012, cuando el Quemado y otros cuatro llegaron a cobrarse los tiros que otra banda le había dado al Quemadito. El Quemadito había baleado a Facundo Osuna, un pibe de 17, hacía tres días. Esa noche los vecinos que siempre te alertaban cuando aparecía el Quemadito vinieron a avisarte que rondaba en el BMW del padre con la metra FMK3 a la vista de todos; porongueaba con ganas. Algunos hasta te dijeron que tiró al pedo en una zanja para puro mostrar que mandaba en el barrio.

"Con tu historia y la del Quemadito capaz que se entienda algo de esa violencia, de ese joven muerto cada 30 horas al que parecen acostumbrarse los socialistas, el gobernador, los sucesivos ministros y los jefes policiales enriquecidos."


Por las dudas, vos que estabas cenando con tu familia en la vereda, a la vuelta de tu casa, te metiste con todos adentro. El Quemadito no le había dado importancia a los amigos de Osuna. A la una y media de la mañana le vaciaron un cargador desde una moto mientras manejaba el BM. Para entonces esos vecinos que hasta el 2003 vivían de changas en una casa más humilde que la de ustedes, ya habían acumulado otro BM negro, un Peugeot 307 gris, un Fiat 147 color crema, un Ford Focus gris, un Peugeot 206 bordó, un Megane cupé gris, otro de cuatro puertas color champagne y un Escarabajo rojo. Además de la Kangoo blanca que usaban cuando se movían en banda hacia alguna venganza.

Ese 1 de enero vos ya dormías cuando el Quemado salió en la Kangoo en busca de los que habían querido matarle al hijo. Era la madrugada. Los tres pibes que cayeron por la ametralladora del Quemado no eran transas, ni soldados, ni tenían nada que ver con esa guerra: eran militantes del Frente Darío Santillán. Supiste eso al día siguiente y el miedo te volvió. Reviviste la muerte de tu padre. Fueron días raros: por un lado la tristeza por los pibes, y esa sensación de alivio cuando casi se la dan al Quemadito. Estuvo internado varios días. Le dieron tres tiros, el cuarto le rozó la nuca, le destruyeron el auto, estuvo en terapia, grave, pero ninguno lo terminó de liquidar. No lo mataron, pensaste, pero por lo menos queda preso. Y quedó: lo acusaron del intento de homicidio de Osuna. Y luego, después de pasar varios meses prófugo, cayó el padre, por la masacre. Pasaste el último año un poco más tranquilo.

Tu viejo, vos estás convencido, era un buen tipo, pero lo empezaron a ensuciar en ese año maldito: no sabés quién, pero en el 2008 alguien largó que el Pantera estaba creído y arañaba la idea de volverse jefe de la barra. Había estado desde el 95 al 2003 trabajando en el predio donde entrena el equipo, y a pesar del despido siguió entrando gratis a la cancha y arreando gente. Hasta cuarenta vecinos solía llevar un domingo de partido local: vos decís que eran pibitos, señoras, gente grande, que no eran barras. Y la verdad que los que conocen la interna de la hinchada no creen que haya tenido capacidad para pretender semejante cosa, sobre todo teniendo en cuenta que el que mandaba era el Pimpi Camino, al que terminaron bajando de un tiro en la puerta hace dos años. El Pimpi, lo saben en Rosario los que se equivocaron con él, apenas notaba que le podías mirar con cariño el trono, te mandaba a poner y no entrabas más en la cancha. Igual, vos mismo sabés que tu viejo peleó desde pibe, y no solo por boxeador: a los 18 le dieron un balazo en la cintura y tuvo que dejar el ring. Después se dedicó a entrenar a otros, y siguió dándole a la soga, por estar en forma, hasta grande. Murió de 49.

Cuando en 2008 corrió aquel rumor ni tu viejo ni vos se imaginaron que le costaría tan caro. La insidia tiene un poder que persiste en el tiempo. Como sea, fue duro para el, y para vos, que entre quince le dieran una paliza y le dijeran: “no te queremos ver nunca más acá, mucho menos atrás del arco”. Ese día te quedó claro que el Quemado y el Quemadito, por más vecinos y conocidos, por más que si se encontraban en la verdulería conversaban con el Pantera, serían para siempre tus enemigos. Unos días después, medio recuperado de los golpes, tu viejo fue hasta la casa del Quemado y lo molió a palos. El Quemado quedó resentido, y con miedo. Nada peor que un transa en ascenso con miedo. Si se encontraban en la panadería, el Quemado salía corriendo. Y le mandaba a la policía. Los de la 18 le decían, a ver Pantera, ¿estás armado? Y a vos te daba risa que tu viejo les contestara: ‘Eh, cada vez que vaya a hacer un mandado me vas a parar’. Vos sabías que el Quemado tenía todo el apoyo de la policía de Rosario, y que ya tenía su bandita.

Por eso no te sorprendió que pasaran unos meses y tu viejo se viera de cerca con la muerte. Estaba sentado en un tapial del barrio, en el cumpleaños de un amigo, tocando la guitarra. Siempre te encantó que fuera músico además de boxeador. Rasgueaba la viola haciendo chacareras, zambas, escondidos. Tu viejo te contó después que vio al Quemado pasar despacio en el Renault 9 bordó. Y entre medio de los invitados apareció un pibe que sacó un arma y le dio seis tiros, cinco en las piernas y uno en el costado derecho de la cintura. El guacho no tenía más de 18, pero sabía hacer su trabajo. Esto te lo manda el Quemado, le dijo. Entonces, por primera vez, supiste que tu viejo también podía arrugar. El Quemado había crecido. Ya se movía en autos nuevos. El Quemadito ya no se juntaba con los pibes del barrio. Era habitué de Yamper, el boliche de cumbia donde van los que la mueven. Para colmo, tu viejo quedó rengo.

"Ese día te quedó claro que el Quemado y el Quemadito, por más vecinos y conocidos, por más que si se encontraban en la verdulería conversaban con el Pantera, serían para siempre tus enemigos."




Hay gente que por un solo tiro que le pasa cerca se muda de casa. Hay tipos que por un afano, alquilan en otro barrio. Es raro que tu viejo a pesar de que los siguieron amenazando tuviera miedo pero no se moviera. Tampoco quiso denunciar. Sabía que la 18 laburaba con los Quemados. Vos mismo no pasaste más por la taquería; ni por la puerta, ni por la esquina. Llamaban a su casa y le decían a tu vieja que le iban a matar a la hija, a tu hermana. No te sorprendió que cuando averiguaron por el llamado viniera de un almacén que es del padrino del Quemadito. Meses después vos estabas en tu casa, casi a la medianoche. Era el día de los enamorados. Como ayer. Quizás era lo que festejaban en la casa de esos amigos que lo llamaron varias veces para que fuera con la guitarra, hasta que lo convencieron. Él remontó en bicicleta por la calle Biedma. Nadie te saca de la cabeza que fue mala suerte que se cruzara, entre Richieri y Suipacha, con un colectivo lleno de hinchas que venían de la Bombonera, donde Newell’s le había ganado a Boca 2 a 0 el día que Palermo volvió de la rotura de ligamentos. Detrás del bondi estaba el 206, con el Quemado en el volante, el Quemadito afuera, apoyado del lado del acompañante. Atrás, dos o tres que nadie identificó.

Vos estabas en tu casa cuando llegó un vecino con la noticia. Corriste con algunos de tus hermanos hasta el lugar y lo encontraste tirado. El colectivo y el auto ya no estaban. Nadie se había atrevido a llevarlo a un hospital. Nunca te vas a olvidar de tu viejo moribundo bajo la luz nocturna de ese verano, ni de la cara de ese rubiecito que estaba en cueros y te dijo que lo había visto todo, que él conocía a los que disparaban, que eran de la calle Dr Riva, la calle de los Quemados. Tampoco de la única vecina que se atrevió a hablarte y vio todo desde su ventana. Ella escuchó cuando el Quemadito le dijo al padre: ahí está el Pantera. En la mano, vio la vecina, el Quemadito tenía un fierro de caño largo, que no le funcionó. Entonces, supiste por la mujer, el Quemado le alcanzó una 9 mm a su hijo, y lo alentó: tomá, tomá, como quien pasa un trago. Vos estás seguro que tu viejo no vio ni escuchó cuando los verdugos lo mataron. Iba hacia una fiesta; seguro pensaba en canciones, en melodías.
Esa noche tenías todos los sentidos en alerta, aunque la muerte suele dejarlo a uno como en un limbo. Y todavía pareciera que escuchás al policía que le preguntó al rubiecito, ¿vos viste todo? Porque enseguida lo subieron al patrullero del comando y se lo llevaron a la comisaría, supuestamente a declarar. Lástima que el pibe no volvió a aparecer por el barrio, se esfumó. Lo viste irse en el patrullero con la remera de Central, orgulloso der ser un canalla testigo del crimen de un leproso. Por eso estaba dispuesto a contarlo todo. Se debe haber arrepentido. A la testigo le pasó lo mismo. Vos estás convencido de que declaró una vez en tribunales y contó todo. Pero cuando la volvieron a llamar, ya no fue. Fue la madre a decir que la habían amenazado y que ella se había mudado a Mar del Plata. Y a pedir que no la buscaran, que tenía miedo, prefería callarse. Te quedaste sin testigos.

En algún momento el miedo se te hizo hábito. No sé si fue cuando decís que el Quemado pasó en la moto, por Crespo y 24 de septiembre, la puerta de la herrería donde trabajabas y te dijo: si me seguís batiendo la cana te voy a matar como lo maté a tu papá. O fue cuando renunciaste al laburo para encerrarte en tu casa. Tenías razón: cuatro días después tus compañeros te contaron que el Quemadito con el Teletubi –que ahora está preso por la masacre—fueron hasta la herrería y preguntaron: ¿Cano a qué hora entra? Para luego dejarte el mensaje: decile que cuando lo enganchemos lo vamos a matar. No sé si fue al final, cuando estabas esa madrugada con tu esposa y escuchaste música desde afuera, miraste por la ventana y eran ellos, los Quemados. Entonces te escondiste en el techo y esperaste que se fueran, pero alcanzaste a escuchar la discusión. El Quemadito estaba al volante, con una gorrita y una remera celeste. El Quemado tenía la puerta abierta, estaba recostado con un pie afuera del lado del acompañante. Vos le reconociste la voz finita al Quemado que le decía al hijo: Vamos a mandarnos adentro. Y al hijo, por suerte, decir: "No, si ya va a salir". Hasta que se cansaron y se fueron.

La muerte de tu viejo fue un punto de cambio en el crecimiento de los Quemados. Si es como te cantaron los testigos, lo hicieron ante toda la barra leprosa. Lo supiste cuando luego te dijeron los vecinos cómo se andaban peleando la autoría del crimen: en una esquina, el Quemadito se jactaba: yo lo bajé al Pantera. En la otra, el padre lo desmentía: fui yo. La espectacularidad de la muerte narco es lo que le da sentido a la escalada violenta. Cuando un capito miserable quiere darse corte en un barrio y demostrar que la tiene más larga que el resto porque le paga a la policía suele matar con ruido. La muerte de tu padre sigue esas reglas: fue el azar el que hizo que se topara con sus asesinos ante un público tan pertinente como el de la hinchada. La escena no fue azarosa: el tiro por la espalda, la demostración de impunidad, la armas listas, el fútbol en el medio. Después de esa muerte los Quemados tuvieron un año de prosperidad. Supiste, como todos en el barrio, que tenían entre seis y ocho kioscos. Y lo saben los que no son corruptos en la infectada policía santafecina: ese era el mercado que los Cantero, la banda más poderosa del tráfico local, y los propios comisarios narcos, le dejaban manejar con soltura a los Quemados.

"Cuando un capito miserable quiere darse corte en un barrio y demostrar que la tiene más larga que el resto porque le paga a la policía suele matar con ruido."
Lo que quizás no sepas es que todo está tarifado. Al menos así lo dicen en la propia santafesina; así lo confiesa uno de los que no se prende, sentado en su despacho: “A veces después de toda la investigación llegás a hacer el allanamiento y a lo mejor hacés papa, como decimos nosotros. Llegás y no encontrás nada, o muy poca droga, algún menor de edad. Eso es porque alguien levanta un teléfono y avisa”. Lo dice con un mapa de Rosario a sus espaldas, un mapa en el que hay marcas que no sirven para nada. Quizás vos no lo sepas pero en Rosario, dice este policía tan poco común, “el llamado puede salir del propio Tribunal Federal o de la Brigada de Inteligencia que hace la investigación”. Y si le preguntás en confianza al policía que no está en el juego, hasta te dice la tarifa: “Levantar un teléfono cuesta 30 mil pesos. Si el aviso se hace dos días antes puede valer hasta 50 mil. Cada kiosco paga entre 15 y 20 lucas por mes a la comisaría del barrio”. En la causa judicial paralela a la del triple crimen que investigó la complicidad de la cana queda claro que el Quemado estaba protegido por la comisaría 15 y la Zona de Inspección 3, que es la que tiene a cargo todas las taquerías de la zona sur. Nada te sorprende, ¿verdad?

Fin de año no suele ser tranquilo para vos. Casi a fines de diciembre el Quemadito salió en libertad y te lo llegaron a contar: andaba dando vueltas por el barrio, volvía a hacerse el poronga. Quiso apretar a la familia de los pibes de su banda que mandaron al frente al Quemado por la masacre. Como si alguien lo hiciera por vos, el padre de uno le dio una paliza. Lo que no sabías es que el Quemadito estaba en la mira de demasiados. Y que en la justicia ya sabían que desde la cárcel intentaba rearmar el negocio de su padre. Se preparaba para reconstruir la banda que habían logrado tener: en las escuchas telefónicas que tienen los fiscales aparece queriendo instalar una cocina de cocaína para tener su propia mercancía. Era lógico: había perdido la impunidad que tenía en la época en que murió tu padre. Eso sí, dinero no le faltaba. Vivía en un departamento de siete mil pesos mensuales en la Avenida Pellegrini. Se movía en un Astra cero kilómetro.

Con el Quemadito en la calle dejaste de dormir bien. El alivio casi te llega cuando el 28 de enero dos pibes pasaron caminando por la puerta de la casa de su novia, Sofía Laffatigue, y le dispararon. Con un solo tiro en la pierna lo dejaron en muletas. Esas son las que llevaba el 5 de febrero. Eran las seis y media de la tarde. Había entrado a buscar plata en un cajero del centro, en Corrientes y Pellegrini. Estaba desarmado. Seguía el destino del hijo del transa; un camino cerrado, hecho del mandato del no te rendirás. Ni sabiendo que lo buscaban unos y otros, ni consciente de que los Cantero ya no le darían juego, y que en la policía la protección se había perdido, se pudo cuidar. El asesinato del que te enteraste por tu hermano luego fue un ejemplo de crimen organizado hasta para el juez de la causa. Limpito. Sin que los sicarios corrieran riesgos. El Quemadito apenas alcanzó a ver el brillo del arma a centímetros de la cabeza. En la vereda quedó su gorra, intacta solo en la visera, manchada de muerte, estallada, contra el piso. Cuando tu hermano te lo dijo prendiste la tele, y viste en Canal 5 la noticia. Ya se habían llevado el cuerpo en una ambulancia. Ya habían calmado a la novia que gritaba. Ya se habían dispersado los curiosos. Y a vos, hijo del Pantera, ya te había dado esa sensación tan rara, esa satisfacción parecida a la paz de los muertos.

Investigación: Sebastián N.Ortega y Equipo Cosecha Roja.
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Mientras el promedio nacional fue de 5,5 de muertes anuales/cada 100.000 habitantes en el año 2012, en Rosario fue 15,5, Tres veces mas. Llevamos en los 40 primeros días del 2013, 35 muertes solo por enfrentamientos mafiosos. Todo un récord.