lunes, 26 de diciembre de 2011

Terrorismo legal



Últimamente se han mandado múltiples proyectos de ley al congreso, todos impregnados de suspicacia por parte de la oposición que ve en el gobierno fundada o no la intención de acabar con la libertad de expresión, claro que más bien es una lucha por quien tiene y quien no libertad de expresión (asuntos de dinero y prerrogativa para lavarle o mejor dicho ensuciarle el cerebro a la gente). 

Sin embargo la más peligrosa es la llamada “ley antiterrorista”, es tan amplia que cualquiera que este inconforme con el sistema y que pueda tener una mínima capacidad de acción puede ser juzgado de terrorista, en la práctica significa que cualquiera que inste a la ciudadanía a no participar en el corrupto sistema por ejemplo no yendo a votar puede ser calificado de terrorista.

Por suerte los defensores de los “derechos humanos” de los marginales son tan perseguidos que no se dan cuenta que ellos son el sistema que esta ley pretende proteger y están haciendo todo lo que pueden para que esta ley no salga. Bien para nosotros que somos los que el sistema quiere destruir.
A los efectos que esta ley se promulgue, se torna más importante toda formalización de las acciones de cualquier movimiento, todo debe estar lo más legalizado que se pueda y lo que no puede serlo debe estar lo más herméticamente callado.

Esto no debe ser tomado a la ligera, al ser instado por el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional), un organismo internacional ligado directamente al poder real es de esperar que tenga una importancia estratégica para el NOM.

martes, 20 de diciembre de 2011

Análisis Profundo

El siguiente articulo no fue escrito por un nacionalista, por lo que puede entre verse que mantiene algunas opiniones del sistema, pero su meticuloso análisis merece la pena ser tomado en cuenta, pues evidencia que lo que los nacionalistas venimos predicando desde el principio de los tiempos es cada vez más evidente.










La oligarquía financiera contra la democracia social europea
Michael Hudson · · · · ·

19/12/11



La mejor manera de entender la crisis financiera de Europa consiste en observar las distintas propuestas de soluciones. Éstas parecen el sueño de cualquier banquero, una bolsa de regalos que pocos votantes estarían dispuestos a aprobar en un referéndum democrático. Los estrategas bancarios han aprendido a no arriesgarse a someter sus planes a voto democrático, después de que los islandeses rechazaran dos veces en 2010-11 aprobar la capitulación de su gobierno a pagar al Reino Unido y a Holanda a causa de las pérdidas propiciadas por los bancos islandeses deficientemente regulados que operaban en el extranjero. A falta de tal referéndum, las manifestaciones masivas se convirtieron en la única forma que los votantes griegos encontraron para hacer constar su oposición a los 50.000 millones de euros en privatizaciones demandadas por el Banco Central Europeo (BCE) en agosto de 2011.

El problema radica en que Grecia no dispone de líquido para cancelar sus deudas y pagar los cargos por interés. El BCE exige que se vendan los activos públicos (la tierra, el agua y los sistemas de alcantarillado, los puertos y otros activos de dominio público), y también que se realicen recortes en las pensiones y en otros pagos a la población. Es comprensible que el “99% más pobre” esté furioso al ser informado de que el estrato más rico de la población es el gran responsable de los recortes de presupuesto por su ambición acumulativa (sólo en fondos atesorados en bancos suizos se han registrado 45.000 millones de euros). La sola idea de que un asalariado común tenga que financiar las pensiones para compensar las evasiones de impuestos de los ricos (y la ausencia general de impuestos a la riqueza desde el régimen de la junta de coroneles) enfurece comprensiblemente a la población. Que la “troika” del BCE, UE y FMI dicte que no importa cuánto acumulen roben o evadan los ricos, el pago ha de cubrirlo la población en conjunto, no es un posicionamiento político neutro.

Llevar a cabo una política de impuestos democrática restablecería un sistema progresista de impuestos sobre ingresos y propiedades y fomentaría su recaudación, estableciendo penas para los evasores. Desde el siglo XIX, los reformistas demócratas han buscado liberar las economías del derroche, la corrupción y los “ingresos por rentas”. Pero la “troika” del BCE está imponiendo un impuesto regresivo (que sólo puede imponerse cediendo las decisiones políticas del gobierno a un grupo de “tecnócratas” no electos).

Llamar a los gestores de una política tan anti-democrática “tecnócratas” parece un eufemismo cínico con aires científicos con el que designar a los grupos de presión financieros o a los burócratas, a quienes se considera que poseen una visión lo suficientemente estrecha para actuar como necios útiles en nombre de sus espónsores. Su ideología es la misma filosofía de austeridad que impuso el FMI a los deudores del Tercer Mundo desde los años sesenta hasta los ochenta. Reivindicaban la estabilización del balance de pagos mientras introducían mercados libres; estos directivos vendieron sectores de exportación e infraestructuras básicas a los acreedores de crédito nacional. El efecto fue conducir economías regidas por la austeridad a cotas mayores de deuda (de la que se beneficiarían los banqueros y sus oligarquías nacionales).

Ésta es la rutina la que se somete en estos momentos las democracias sociales de la Eurozona. Bajo el pretexto político de la emergencia financiera, los salarios y estándares de vida se pretenden reducir considerablemente y el poder político transvasarse de gobiernos electos a tecnócratas que gobernarán en nombre de grandes bancos e instituciones financieras. Se pretende también privatizar el trabajo en el sector público (y eliminar los sindicatos, mientras la seguridad social, los planes de pensiones y la sanidad pública sufren graves detrimentos).

Este es el guión básico que siguen los ladrones empresarios cuando saquean los planes de pensiones de las empresas para pagar a sus patrocinadores financieros con compra apalancada con financiación ajena. También es la manera en que se privatizó la economía de la antigua Unión Soviética tras 1991, poniendo los activos públicos en manos de cleptócratas, los cuales trabajaron con los banqueros de inversión de occidente para convertir a Rusia y a otros valores de bolsa las queridas de los mercados financieros internacionales. Los impuestos sobre la propiedad disminuyeron cuantiosamente al tiempo que los impuestos fijos se gravaron sobre los salarios (un acumulativo del 59 por ciento en Letonia). La industria fue desmantelada al tiempo que el derecho sobre la tierra y los minerales fue transferido a extranjeros, las economías conducidas a la deuda mientras los trabajadores cualificados y no cualificados se veían obligados a emigrar para encontrar trabajo.

Mientras hacían creer que estaban comprometidos con la estabilidad de los precios y los mercados libres, los banqueros inflaron la burbuja inmobiliaria con créditos. Los ingresos por alquileres fueron capitalizados en préstamos bancarios y rentabilizados con intereses. Esto resultó enormemente beneficioso para los banqueros, pero dejó a los Balcanes y gran parte de Europa Central con una grandísima deuda y un capital social con números negativos en el 2008. Los neoliberales aplaudieron la caída vertiginosa de sus niveles salariales y la mengua de de su PIB como si de la historia de un éxito se tratase, puesto que estos países traspasaron la carga de los impuestos al empleo en vez de a la propiedad o las finanzas. Los gobiernos rescataron a los bancos a expensas del contribuidor.

Es un axioma que la solución a cualquier problema social serio tiende a crear problemas incluso mayores (¡no siempre intencionados!). Vista desde el posicionamiento estratégico del sector financiero, la “solución” a la crisis de la Eurozona consiste en revertir los objetivos de la Era Progresista de hace un siglo (lo que John Maynard Keynes generosamente acuñó como “eutanasia del rentista” en 1936). La idea era subordinar el sistema bancario al servicio de la economía y no al revés. En vez de ello, las finanzas se han convertido en la nueva forma bélica (menos ostensiblemente sangrienta, pero con los mismos objetivos que las invasiones vikingas hace miles de años y que las subsiguientes conquistas coloniales de Europa: apropiación de las tierras y sus recursos naturales, infraestructuras y cualquier otro activo que pueda proporcionar una vía de ingresos. Había que capitalizar y apreciar tales valores, por ejemplo, los que Guillermo I de Inglaterra recogió en su libro Domesday tras 1066, un modelo actual de cálculos al estilo BCE y FMI.

Esta apropiación del superávit económico para pagar a los banqueros se está poniendo los valores tradicionales de los europeos patas arriba. La imposición de austeridad económica, el desmantelamiento de los gastos sociales, la venta de activos públicos, la extinción de los sindicatos, la caída de los niveles de los salarios, los planes de pensiones y sanidad pública en detrimento en países sujetos a reglas democráticas, requiere convencer a los votantes de que no hay otra alternativa. Se reivindica que sin un sector bancario próspero (da igual cuán predador) la economía quebrará mientras las pérdidas bancarias por malos préstamos y especulaciones deterioran el sistema de pagos. Ninguna agencia reguladora puede ayudar, ninguna política de impuestos mejorada, nada excepto la cesión del control a los grupos de presión para que rescaten a los bancos que han perdido las demandas financieras que ellos mismos construyeron.

Lo que quieren los bancos es que se pague el superávit económico en forma de intereses, no que se emplee en la mejora de los estándares de vida, en gastos sociales o incluso en una inversión nueva del capital. La investigación y el desarrollo requieren demasiado tiempo. Las finanzas viven al día. Esta tendencia al corto plazo es contraproducente, y aun así se presenta como una ciencia. La alternativa, se dice a los votantes, es el camino a la servidumbre: interferir en el “mercado libre” mediante la regulación financiera e incluso unos impuestos progresistas

Hay una alternativa, por supuesto. Es lo que buscaron los escolásticos de la civilización europea del siglo XIII a través de la Ilustración y del florecimiento de la economía política clásica: una economía libre de ingresos por rentas, libre de intereses creados empleando privilegios especiales para la “extracción de renta”. En manos de los neoliberales, al contrario, un mercado libre es libre para que una clase rentista favorecida por los impuestos pueda extraer interés, renta económica y precios de monopolio.

Los intereses rentistas presentan su actividad como una “creación de riqueza” eficiente. Las escuelas de negocios enseñan a los privatizadores cómo disponer los préstamos bancarios y la financiación por bonos, prometiendo todo lo que puedan para que los servicios de infraestructura pública sean vendidos por los gobiernos. La idea es pagar estas rentas a los nacos y proveedores de bonos con interés, y después obtener una ganancia capital subiendo las cuotas de acceso a las carreteras o puertos, al agua y al uso del alcantarillado y a otros servicios básicos. Se dice a los gobiernos que las economías pueden dirigirse de forma más eficiente si se desmantelan los programas públicos y se venden los activos.

La diferencia entre el objetivo pretendido y los resultados reales nunca se ha escondido de forma tan hipócrita. Hacer pagos con interés libres de impuestos priva a los gobiernos de los ingresos por las cuotas de acceso a los usuarios, incrementando sus déficits presupuestarios. Además, en vez de promover la estabilidad de los precios (la ostensible prioridad del BCE), la privatización aumenta los precios por infraestructura, vivienda y otros costes vitales, y hacen así negocio creando pagos de intereses y otras inversiones financieras (y sueldos mucho mayores para los gestores). Por tanto no es más que una demanda ideológica refleja el que esta política sea más eficiente simplemente porque los privatizadores son los que otorgan los préstamos y no el gobierno.

No hay ninguna necesidad económica o tecnológica para que los gestores financieros de Europa impongan la depresión sobre la mayor parte de su población. Pero hay una gran oportunidad de ganancia para los bancos que han tomado el control de la política económica del BCE. Desde los años sesenta, la crisis de balance de pagos ha proporcionado oportunidades a los banqueros e inversores para tomar el control de las políticas fiscales (para traspasar la carga de los impuestos al sector laboral y desmantelar los gastos sociales en favor de la subvención a inversores extranjeros y del sector financiero. Obtienen ganancias de las políticas de austeridad que disminuyen los estándares de vida y constriñen los gastos sociales. Una crisis de deudas permite a la élite financiera nacional y a los bancos extranjeros endeudar al resto de la sociedad, utilizando su privilegio de crédito (o ahorros creados como resultado de políticas de impuestos menos progresistas) como palanca para hacerse con los activos y obligar a los ciudadanos a un estado de dependencia por sus deudas.

El tipo de guerra que está engullendo Europa va por tanto más allá de lo meramente económico. Está amenazando con convertirse en una línea divisoria histórica entre la época de esperanza y potencial tecnológico del pasado medio siglo y la nueva era de polarización al tiempo que una oligarquía financiera reemplaza a los gobiernos democráticos y convierte a los ciudadanos en esclavos de la deuda.

Para que una baza tan atrevida y una toma de poder tal tengan éxito, se necesita una crisis que suprima los procesos legislativos democráticos y políticos que normalmente se opondrían. El pánico político y el caos crean un vacío en el que los ladrones se mueven con soltura, utilizando la retórica del engaño financiero y de las economías basura que racionan soluciones interesadas mediante una falsa visión de la historia de la economía (y en el caso del BCE, de la historia alemana en particular).

Con un banco central bloqueado por su éxito, los gobiernos no necesitan pedir préstamos a banqueros comerciales u otro tipo de prestamistas. Desde que el Banco de Inglaterra fuera fundado en 1694, los bancos centrales han estado imprimiendo billetes para financiar los gastos públicos. Los banqueros también crean crédito de forma libre (como cuando hacen un préstamo a crédito de las cuentas de sus clientes, a cambio de un interés prometedor).
 Hoy, estos banqueros pueden tomar préstamos de las reservas del banco central gubernamental a intereses anuales verdaderamente bajos (0.25% en los E.E.U.U.) y prestarlo con intereses mucho más altos. Así los bancos se congratulan de ver que los bancos centrales gubernamentales crean crédito para prestarles. Pero cuando les toca el turno a los gobiernos a la hora de crear dinero para financiar sus propios déficits presupuestarios y emplearlo en el resto de la economía, los bancos prefieren que se reserve tal mercado y sus intereses para ellos mismos.

Los bancos comerciales europeos son inflexibles en cuanto a que el Banco Central Europeo no debería financiar los déficits presupuestarios de los gobiernos. Pero la creación de crédito privado no es necesariamente menos inflacionaria que el hecho de que los gobiernos conviertan sus déficits en moneda (simplemente imprimiendo el dinero que necesitan). La mayoría de los créditos de los bancos comerciales se hacen en contra de los bienes inmuebles, las reservas y los bonos (proporcionando crédito que se emplea en subir los precios de las casas, y los precios de las seguridades financieras, como en los créditos para las compras apalancadas con financiación ajena).

Principalmente es el gobierno quien gasta crédito en la economía “real”, hasta el punto que los déficits presupuestarios públicos se destinan al empleo o a bienes y servicios. Si los gobiernos evitan pagar intereses haciendo que sus bancos centrales impriman dinero con sus propios ordenadores en vez de pedir prestado a los bancos que hacen exactamente lo mismo con sus ordenadores (Abraham Lincoln simplemente imprimió dinero cuando financió la Guerra Civil estadounidense con “billetes verdes”).

A los bancos les gustaría emplear su privilegio de crear crédito para obtener interés de sus préstamos a los gobiernos para que financien sus déficits presupuestarios públicos. Por tanto les interesa limitar la “opción pública” de los gobiernos de monetizar sus déficits presupuestarios. Para asegurarse un monopolio con este privilegio, han organizado una amplia difamación de los gastos gubernamentales y, de hecho, de la autoridad gubernamental en general (la cual resulta que es la única autoridad con poder suficiente para controlar su poder o proporcionar una opción financiera pública alternativa, como hacen las oficinas de correos en Japón, Rusia y otros países). Esta competición entre bancos y gobiernos explica las falsas acusaciones acerca de que la creación de crédito gubernamental es más inflacionaria que si la asumen los bancos comerciales.

La realidad es clara si se comparan las formas en que los E.E.U.U., el reino Unido y Europa manejan sus finanzas públicas. La tesorería de los Estados Unidos es de lejos el mayor deudor del mundo y sus bancos más importantes parece que están en números rojos, sujeto a sus inversores y a otras instituciones financieras por sumas mayores de lo que puede cubrir su carpeta de préstamos, inversiones y sus distintos juegos financieros. Así, mientras la confusión financiera aumenta, los inversores institucionales depositan su dinero en los bonos del tesoro estadounidense (tanto que estos bonos ahora rinden menos del 1%). Por otro lado, un cuarto de los bienes inmobiliarios de los E.E.U.U. sufren un balance negativo, y los estados norteamericanos y sus ciudades se enfrentan a la insolvencia, obligados a reducir sus gastos. Las grandes empresas están dirigiéndose a la bancarrota, los planes de pensiones están cayendo cada vez más en impagos, y aun así la economía estadounidense sigue siendo un imán para los ahorros de todo el mundo.

La economía del reino Unido también parece asombrosa y su gobierno paga tan solo un 2% de interés. Los gobiernos europeos están pagando más de un 7%. El motivo de esta disparidad es que no disponen de una “opción pública” a la hora de crear dinero. Lo que hace a los Estados Unidos y al Reino Unido diferentes de Europa es que tienen un Banco de Reserva Federal o un Banco de Inglaterra que pueden imprimir dinero para pagar los intereses o reinvertir las deudas existentes. Nadie espera de estas dos naciones que se vean forzadas a vender sus terrenos públicos y otros activos para incrementar el dinero con que pagar (aunque lo puedan hacer como opción política). Dado que la Tesorería de los E.E.U.U. y la Reserva Federal pueden crear dinero, se sigue que mientras que las deudas de los gobiernos se designan en dólares, pueden imprimir los suficientes pagarés en sus ordenadores para que el único riesgo que asuman los poseedores de bonos del tesoro sea la tasa de cambio de dólar con otras modernas.

Al contrario, la Eurozona tiene un banco central, pero el artículo 123 del tratado de Lisboa prohíbe que el BCE haga aquello para lo que los bancos centrales fueron creados: crear dinero para financiar los déficits presupuestarios o satisfacer sus deudas venciéndolas. Los historiadores del futuro sin duda alguna encontrarán notable el hecho de que verdaderamente tras esta política hay algo de razón (o por lo menos la pretensión de un tema de primera plana). Es tan endeble que cualquier estudiante de historia podría adivinar la distorsión que sufre. La reivindicación consiste en que si un banco central crea crédito, amenaza la estabilidad de los precios. Sólo el gasto gubernamental se juzga inflacionario, ¡no el crédito privado!

La administración Clinton equilibró el presupuesto estadounidense a finales de los años noventa, cuando la economía de burbuja estaba aún explotando. Por otro lado, la Reserva Federal y la Tesorería anegaron la economía con 13 billones de dólares en crédito para el crédito del sistema bancario después de septiembre de 2008, y 0,8 billones más el pasado verano bajo el programa Flexibilización Cuantitativa de la Reserva Federal (QE2). Aun así los precios al consumidor y de las materias primas no han subido. Ni siquiera los precios del sector inmobiliario y del mercado bursátil están pujando más alto. Por tanto la idea de que inyectar más dinero incrementará los precios (MV=PT) no es operativa hoy en día.

Los bancos comerciales crean la deuda. Ése es su producto. Este apalancamiento de deuda fue utilizado durante más de una década para incrementar los precios (haciendo de los inmuebles y el consumo una pensión de jubilación más cara para los norteamericanos), pero la economía de hoy está sufriendo una deflación de la deuda en forma de ingresos personales, el comercio y las rentas de los impuestos se desvían para pagar la deuda de los servicios en vez de gastarlos en bienes o en puestos de trabajo o incluso invertirlos.

Mucho más impactante es la farsa sobre la historia de Alemania que se repite una y otra vez, como si la repetición evitara que los ciudadanos recordaran lo que realmente pasó en el siglo XX. Escuchar a los directivos del BCE contar la historia, sería muy irresponsable por parte de un banco central prestar al gobierno, a causa del peligro de hiperinflación. La memoria evoca la inflación de Weimar en la Alemania de los años veinte. Pero si uno se detiene a examinarlo, ocurre lo que los psiquiatras denominan un recuerdo implantado (condición en que el paciente está convencido de que ha sufrido un trauma, pero éste no ha ocurrido en la realidad).

Lo que ocurrió en 1921 no fue un caso de gobiernos que reciben préstamos de los bancos centrales para financiar gastos domésticos tales como programas sociales, pensiones o sanidad pública, como ocurre hoy. Más bien, la obligación de Alemania de pagar las indemnizaciones condujo al Reichsbank a inundar los mercados bursátiles extranjeros con marcos alemanes para obtener líquido con que comprar libras esterlinas, marcos franceses y otras monedas para pagar a los aliados (quienes utilizaron el dinero para pagar las deudas por compra de armas a sus inter-aliados de los Estados Unidos). La hiperinflación nacional contuvo su obligación de pagar indemnizaciones con moneda extranjera. Ninguna cantidad fijada en impuestos domésticos habría sido capaz de cubrir la cantidad en moneda extranjera que debían pagar.

En los años 30 esto era un fenómeno que se entendía bien, explicado por Keynes y otros economistas que analizaban los límites estructurales de la capacidad de pagar la deuda extranjera impuesta sin tener en cuenta la capacidad de pagar los presupuestos en moneda nacional. Desde el estudio de Salomon Flink El Reichsbank y la Economía en Alemania (1931) hasta otros estudios sobre las hiperinflaciones chilena y de otras partes del Tercer Mundo, los economistas han encontrado una causalidad común operante, basada en el balance de pagos. Primero aparece una caída en el tipo de cambio. Esto incrementa el precio de las importaciones, y consecuentemente el nivel de los precios nacionales. La secuencia estadística y la línea de causalidades llevan de los déficits en balance de pagos hasta la amortización de los costes de importaciones cada vez más altos, y de estos incrementos en los precios hasta la inyección de dinero, y no al revés.

Los partidarios del mercado libre que escriben en la tradición monetarista de Chicago (básicamente, la de David Ricardo) deja las dimensiones de las deudas nacionales y extranjeras fuera de cuenta. Parece como si el “dinero” y el “crédito” fueran activos a trocar por bienes. Pero poseer una cuenta bancaria o cualquier otra forma de crédito significa deuda al otro lado del balance general. La deuda de unos es el ahorro de otros (y la mayoría de los ahorros de hoy se prestan con intereses, absorbiendo el dinero de los sectores no financieros de la economía). La discusión se reduce de forma simplista a una relación entre el suministro de dinero y el nivel de precios (y de hecho, sólo los precios a los consumidores, no los precios de los activos). En su codicia por oponerse al gasto gubernamental (y por desmantelar los gobiernos y reemplazarlos con estrategas financieros) los monetaristas neoliberales ignoran la deuda impuesta desde Letonia e Islandia hasta Irlanda y Grecia, Italia, España y Portugal.

Si el euro quiebra, será a causa de la obligación de los gobiernos de pagar a los banqueros con un dinero que deben pedir prestado primero, en vez de crear el suyo propio a través de sus bancos centrales. A diferencia de los Estados Unidos y Gran Bretaña, quienes pueden crear crédito del banco central con sus propios ordenadores para evitar que la economía se agoste o se vuelva insolvente, la constitución alemana y el tratado de Lisboa no se lo permiten a su banco central.


El efecto consiste en obligar a los gobiernos a tomar dinero prestado de los bancos comerciales con intereses. Esto proporciona a los banqueros la capacidad de crear crisis (amenazando con llevar las economías fuera de la Eurozona si no se someten a sus “condiciones”, impuestas en lo que se está volviendo una nueva guerra de clases entre las finanzas y el trabajo.

Incapacitar al Banco Central de Europa para privar a los Estados del poder de crear dinero

Una de las tres características definitorias de un estado-nación es su capacidad para crear dinero. Una segunda característica es el poder de recaudar impuestos. Ambos poderes están siendo transferidos fuera del alcance de los representantes electos del sector financiero, como resultado de esta inmovilización del gobierno.

La tercera característica de un estado-nación es el poder de declarar la guerra. Lo que está ocurriendo hoy es el equivalente de la guerra (¡pero contra el poder del gobierno!). Está por encima de cualquier forma de guerra financiera (y los objetivos de esta apropiación financiera son los mismos que los de las conquistas militares): primero, las riquezas de la tierra y el subsuelo sobre las que recaudar rentas como tributo; segundo, infraestructura pública para extraer rentas en forma de cuotas de acceso; y tercero, cualquier otra empresa o activo en el dominio público.

En esta nueva guerra financiera, los gobiernos están siendo llevados a actuar como agentes del orden que actúan en nombre de los conquistadores financieros en contra de sus propios ciudadanos. Esto no es nada nuevo. Ya hemos visto cómo el FMI y el Banco Mundial imponían austeridad en las dictaduras latinoamericanas, en los cacicazgos militares africanos y en otras oligarquías desde los años sesenta hasta los ochenta. Irlanda y Grecia, España y Portugal están siendo llevados a las mismas políticas públicas de liquidación de activos, y todo en manos de agencias financieras supra-gubernamentales que actúan en nombre de los banqueros (y por tanto en nombre del 1% de la población).

Cuando no se puede pagar o vencer las deudas, llega el tiempo de ejecución hipotecaria. Para los gobiernos esto implica la privatización de las ventas para pagar a los acreedores. Además de ser una apropiación de la propiedad, la privatización tiene por objetivo reemplazar el trabajo en el sector público por una fuerza de trabajo sin sindicatos que la respalde con menos derechos de pensión, sanidad pública o voz sobre las condiciones de trabajo. La antigua guerra de clases vuelve a la carga (con un rizo financiero). Al agostar la economía, la deflación de la deuda ayuda a amputar el poder de resistencia de los trabajadores.

También otorga a los acreedores el control sobre la política fiscal. En ausencia de un Parlamento paneuropeo con poder para imponer las reglas del sistema de impuestos, la política fiscal pasa a manos del BCE. Al actuar en nombre de los bancos, el BCE parece favorecer la regresión del camino que llevaba el siglo XX hacia los impuestos progresistas. Además, como han dejado claro los grupos de presión financieros de los E.E.U.U., las demandas de los acreedores se dirigen a que los gobiernos re-clasifiquen las obligaciones públicas como “cuotas de usuario”, que se financien mediante retenciones sobre los salarios destinadas a ser administradas por los bancos. Traspasar la carga de impuestos de los bienes inmuebles y las finanzas al trabajo y la economía “real” significa una amenaza de volverse una apropiación fiscal por encima de la apropiación de la privatización.

Esta es una política de corto plazo autodestructiva. La ironía radica en que las déficits presupuestarios de los PIIGS provienen de las propiedades sin impuestos, y un cambio mayor en el sistema de impuestos puede empeorar la situación en vez de estabilizar los presupuestos gubernamentales. Aun así los banqueros buscan sólo aquello que pueden ganar a corto plazo. Saben que toda renta por recaudación de impuestos que se desvíe de los bienes inmuebles y los negocios es una promesa de interés para los bancos. Así a la economía griega, como a otras economías oligárquicas, se les aconseja pagar sus deudas recortando los gastos gubernamentales (pero no el gasto militar en armas provenientes de Alemania y Francia) y traspasando los impuestos al sector laboral y la industria, y a los consumidores en forma de mayores cuotas de acceso a los servicios públicos que aún no se han privatizado.

En Gran Bretaña, el primer ministro Cameron afirma que achicar aún más el gobierno bajo las directrices Thatcher-Blair otorgará más trabajo y recursos al servicio de las empresas privadas para crear puestos de trabajo. Los recortes fiscales aumentarán de hecho el desempleo, o por lo menos obligarán a aceptar trabajos peor pagados con menos derechos. Por otro lado, recortar los gastos sociales menguará el sector empresarial y agudizará por tanto los problemas fiscales y de deuda al empujar a las economías hacia la recesión.

Si los gobiernos recortan su gasto para reducir el tamaño de sus déficits presupuestarios (o si aumentan los impuestos, llevando a un superávit), entonces estos superávits absorberán el dinero de la economía, dejando menos para gastar en bienes y servicios. El resultado no puede ser otro que el desempleo, mayores deudas y bancarrotas. Debemos observar a Islandia y a Letonia como si fueran los canarios de esta mina financiera. Su reciente experiencia muestra que la deflación de la deuda lleva a la emigración, acortando las esperanzas de vida, tasas de nacimiento menores y menos matrimonios (pero proporciona grandes oportunidades para que los buitres de los fondos engullan el tuétano de la riqueza hasta los confines de la pirámide financiera).

La crisis económica de hoy es una cuestión de elección política, no una necesidad. Como dijo el jefe del equipo de la administración Obama Rahm Emanuel: “Una crisis es una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar”. En tales casos la explicación más lógica es que alguien debe estar beneficiándose. Las depresiones aumentan el desempleo, ayudando a quebrar el poder de los empleos con o sin sindicatos que los respalden. Los E.E.U.U. se ven como un presupuesto estatal y local a exprimir (pues ya se anuncian las bancarrotas), y los primeros recortes serán en la esfera de las pensiones. Las altas finanzas sacan sus beneficios (al no beneficiar a la población trabajadora con los ahorros y las promesas hechas).

El pez grande se come al chico

Esta parece ser la idea que tiene el sector financiero de una buena planificación económica. En verdad es peor que un plan de suma-cero, en el que la ganancia de una parte es la pérdida de la otra. Las economías en conjunto menguarán (y cambiarán su forma, polarizándose entre acreedores y deudores). La democracia económica allanará el camino a las oligarquías financieras, revirtiendo la tendencia de los últimos siglos.

¿Está Europa preparada para dar este paso? ¿Reconocen sus votantes que privar a los gobiernos de su opción pública de crear dinero otorgará tal privilegio a los bancos en forma de monopolio? ¿Cuántos observadores han previsto el inevitable resultado: traspasar la planificación de la economía y la localización de los créditos a los bancos?
Aunque los gobiernos proporcionen una “opción pública”, la de crear su propio dinero para financiar sus déficits presupuestarios y proveer a la economía de crédito productivo para reconstruir las infraestructuras, sigue existiendo un problema: deshacerse de la inversión en deuda existente supone un lastre en la economía. Los banqueros y los políticos que respaldan se niegan a reducir las deudas y mostrar así la capacidad de pago. Los legisladores no han dispuesto una sociedad con un proceso legal para reducir las deudas (excepto la ley de acción pauliana de Nueva York, la cual permite anular las deudas si los prestamistas otorgan préstamos sin asegurarse primero que el deudor podrá pagarles).

Los banqueros no quieren asumir la responsabilidad de los malos préstamos. Esto plantea el problema financiero de qué deben hacer los que diseñan las políticas cuando los bancos han sido tan irresponsables al localizar sus créditos. Sin embargo alguien tiene que asumir la pérdida. ¿Debe ser la sociedad en su conjunto o los banqueros?

No es un problema que los banqueros puedan resolver. Ellos quieren pasar el problema a los gobiernos. Lo que llaman “solución” al problema de la mala deuda consiste en que los gobiernos les den bonos buenos para malos préstamos (“dinero por basura”), y que lo paguen los contribuyentes. Han diseñado un aumento desproporcionado de bienes para ellos mismos, y ahora quieren llevarse el dinero y salir corriendo. La deuda que los deudores no pueden pagar será esparcida por toda la economía en conjunto.

¿Por qué deben ellos resarcirse de los daños a costa de agostar el resto de la economía? Su respuesta es que las deudas se deben a los fondos de pensiones de los trabajadores, a los consumidores con depósitos en bancos, y que todo el sistema se vendrá abajo si los gobiernos no pagan sus bonos. Si se les presiona, los banqueros admiten que han sacado los seguros de riesgo (obligaciones de deuda colateralizadas y otras coberturas de riesgos). Sin embargo los aseguradores son bancos estadounidenses y el gobierno norteamericano está presionando a Europa para que no hiera su sistema bancario. Así que el embrollo de la deuda se ha politizado a nivel internacional

Para los banqueros, la línea de menor resistencia consiste en fomentar la ilusión de que no tienen la necesidad de aceptar moras para las deudas demasiado altas que ellos han propiciado. Los acreedores siempre insistirán en que puede mantenerse la inversión de deuda.

El motivo de que esto no funcione radica en que tratar de recaudar una deuda de la magnitud actual dañaría gravemente la economía “real” subyacente, haciendo incluso menos accesible su pago. Lo que empezó como un problema financiero (malas deudas) se convertirá ahora en un problema fiscal (malos impuestos). Los impuestos son el coste de hacer negocio, así como pagar el servicio de la deuda es también un coste. Ambos costes deben reflejarse en los precios de los productos. Cuando los contribuyentes están sobrecargados con impuestos y deudas, tienen menos capital disponible para gastar en consumo. Así los mercados menguan, poniendo más presión en la rentabilidad de las empresas nacionales. La combinación hace que cualquier país que siga tal política se convierta en un productor de coste y por tanto menos competitivo en el mercado global.

Este tipo de planificación financiera (y su traspaso paralelo de impuestos fiscales) conduce hacia la industrialización. La creación de dinero de curso legal intergubernamental por el BCE o el FMI deja las deudas listas, al tiempo que preserva el control de la riqueza y la economía de las manos del sector financiero. Los bancos pueden recibir pagos de deudas a través de las propiedades con hipotecas excesivas, sólo si reducen las obligaciones de las pensiones, de la sanidad y los salarios de sus empleados (o pagos de impuestos a los gobiernos). En la práctica, las “deudas honoríficas” significan nada más que deflación de deuda y mengua general de la economía.

Este el plan de mercado de los financieros. Sin embargo, dejar la política de impuestos en manos de los banqueros acaba siendo lo opuesto a la temática general de la economía de mercado libre de los últimos siglos. El objetivo clásico era minimizar la inversión de deuda, cobrar impuestos de las rentas por los recursos naturales y mantener los precios de monopolio en línea con los costes actuales de producción (“valor”). Los banqueros han prestado cada vez más en contra de los mismos ingresos que los economistas del mercado libre creían que debía ser la base impositiva natural.

Así que algo hay que ceder. ¿Será la filosofía de la economía liberal de mercado libre de los últimos siglos, renunciando a planificar el superávit económico para los banqueros? ¿O reafirmará la sociedad la filosofía económica clásica y los valores de la Era Progresista, y reafirmará el diseño social de los mercados financieros para fomentar un crecimiento a largo plazo reduciendo al mínimo los costes de vida?

Por lo menos en los países más endeudados, los votantes europeos están despertando al golpe de estado oligárquico en el que los impuestos y la planificación presupuestaria de los gobiernos y el control están siendo transferidos a las manos de ejecutivos designados por el cartel de los banqueros internacionales. Este resultado es el contrario de lo que han perseguido las economías de libre mercado de los últimos siglos.

Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.

Traducción : Vicente Abella

jueves, 15 de diciembre de 2011

La Fragmentación de la Policía

En los planes del gobierno se encuentra la creación de policías comunales, al estilo de la policía metropolitana, en cada uno de los municipios de Buenos Aires. También está el plan de la creación de la policía judicial. Estas reformas son similares a las que imperan en EEUU donde existe un verdadero caos de agencias y policías de diferente jurisdicción
En la práctica significa una descentralización del poder de la policía y dificultar su articulación. También podría implicar una reducción de la uniformidad de la policía a lo largo del territorio nacional si cada comuna usa un uniforme distintivo mermando la imagen de integridad del Estado.
Esto no representaría un problema si no fuera por las comunes discordias entre los políticos de diferentes niveles en el Estado, gobiernos municipales, provinciales y nacionales que se disputan entre si el control de la policía porque no pueden confiar unos en otros ni confiar en la policía.
Las unidades locales de la policía federal y/o provincial en teoría podrían estar bajo el mando de los intendentes, si es que realmente requirieran de una descentralización y una mayor capacidad de comando por parte de los intendentes. Pero eso requeriría modificar leyes nacionales y/o provinciales, cosa que las discordias dentro del mismo Estado que nos rige no permiten. Además las necesidades de destacarse de los políticos y atribuirse los triunfos de “su” policía impidirian la uniformidad de la policía. Cada policía comunal será distinta a la federal, a la provincial y entre sí, pues ante la gente no pueden permitirse absorber los fracasos de los demás o compartir sus triunfos.
Bajo la excusa de combatir la inseguridad solo logran destruir la unidad de la fuerza y debilitar a la policía, La Policía Federal tiene fundada fama de ser corrupta, pero dudo que estas medidas tengan algún efecto para reducir la corrupción si la de los políticos continua intacta. Es también dudoso que mejore la seguridad, porque la ineficacia de la policía se debe más a imposibilidades legales, a la ausencia de un aparato judicial y penal eficaz para detener el delito a lo que se une la característica ideológica propia del Estado colonizado por el progresismo: lo que se da en llamar abolicionismo penal y cultura de la “no represión” léase que los que gobiernan el Estado no están muy convencido que al delincuente se le deba castigar
Esto produce la fragmentación y conduce internamente a disputas interminables carentes de un hilo conductor basado en la mas mínima cordura y sentido común.
Al paso que se pierde la integridad moral de la sociedad, se pierde la integridad estructural del Estado.

viernes, 9 de diciembre de 2011

ISLANDIA TRIPLICARA SU CRECIMIENTO EN 2012 TRAS ENCARCELAR A POLITICOS Y BANQUEROS


Islandia consiguió acabar con un gobierno corrupto y parásito. Encerró a los responsables de la crisis financiera en la cárcel. Empezó a redactar una nueva Constitución hecha por ellos y para ellos. Y hoy, gracias a la movilización, será el país más próspero de un occidente sometido a una tenaz crisis de la deuda. Es laciudadanía islandesacuya revuelta en 2008 fue silenciada en Europa por temor a que muchos tomaran nota. Pero lo lograron, gracias a la fuerza de toda una nación, lo que empezó siendo crisis se convirtió en oportunidad. Una oportunidad que los movimientos altermundistas han observado con atención y lo han puesto como modelo realista a seguir.
Desde En Positivo, consideramos que la historia de Islandia es una de las más buenas noticias de los tiempos que corren. Sobretodo después de saber que según las previsiones de la Comisión Europea, este país del norte atlántico, cerrará el 2011 con un crecimiento del 2,1% y que en 2012, este crecimiento será del 1,5%, una cifra que supera el triple que la de los países de la zona euro. La tendencia al crecimiento aumentará incluso en 2013, cuando está previsto que alcance el 2,7%. Los analistas aseveran que la economía islandesa sigue mostrando síntomas de desequilibrio. Y que la incertidumbre sigue presente en los mercados. Sin embargo, ha vuelto a generar empleo y la deuda pública ha ido disminuyendo de forma palpable.
Este pequeño país del periférico ártico rechazó rescatar a los bancos. Los dejó caer y aplicó la justicia sobre quienes habían provocado ciertos descalabros y desmanes financieros. Los matices de la historia islandesa de los últimos años son múltiples. A pesar de trascender parte de los resultados que todo el movimiento social ha conseguido, poco se ha hablado del esfuerzo que este pueblo ha realizado. Del límite que alcanzaron con la crisis y de las múltiples batallas que todavía están por resolver. Sin embargo, lo que es digno de mención es la historia que habla de un pueblo capaz de comenzar a escribir su propio futuro, sin quedar a merced de lo que se decida en despachos alejados de la realidad ciudadana. Y aunque sigan existiendo agujeros por llenar y oscuros por iluminar.
La revuelta islandesa no ha causado otras víctimas que los políticos y los hombres de finanzas. No ha vertido ninguna gota de sangre. No ha sido tan llamativa como las de la Primavera Árabe. Ni siquiera ha tenido rastro de mediática, pues los medios han pasado por encima de puntillas. Sin embargo, ha conseguido sus objetivos de forma limpia y ejemplar.
Hoy por hoy, su caso bien puede ser el camino ilustrativo de los indignados españoles, de los movimientos de Occupy Wall Street y de quienes exigen justicia social y justicia económica en todo el mundo.

martes, 6 de diciembre de 2011

CON LAS ISLAS INVADIDAS ENCIMA SOMOS LOS MALOS DE LA PELICULA


Numerosos pesqueros españoles que capturan en el área de las Malvinas son hostigados por autoridades argentinas que niegan paso en su viaje al puerto de Montevideo por "aguas de uso común" creando una situación crítica entre ambas naves bien próximas.
Numerosos capitanes de buques pesqueros españoles que operan en aguas del Atlántico Sur y las Malvinas acaban de formular enérgicas denuncias a las autoridades de España, a la Unión Europea y al gobierno de Uruguay, señalando que sus barcos están siendo acosados por unidades navales de la Argentina al cruzar por aguas de uso común como "paso inocente" en navegación hacia el puerto de Montevideo. En su mensaje a dichas autoridades, explican que son gravemente hostigados, al extremo de llegar al filo del abordaje. Más aún tenemos entendido que uno de estos barcos, el "Playa de Sartacen", vivió instantes dramáticos cuando una de las embarcaciones patrulleras argentinas pretendió llevar a cabo el abordaje que fue impedido por el capitán y los oficiales españoles según los informantes.
LA CARTA. De esta carta hemos extraído algunos párrafos que transcribimos; "Hasta hace aproximadamente dos años, los buques de pesca que faenamos en aguas internacionales del Atlántico SW, así como en aguas de las Islas Falkland (40 buques con 600 tripulantes españoles y otros 600 de distintas nacionalidades), tanto al dirigirnos al puerto de Montevideo donde habitualmente realizamos escala para descargar las capturas y pertrechar el buque, como al regresar a los caladeros de pesca, navegábamos por aguas de la ZEE (Zona Económica Exclusiva) de Argentina, previa autorización de entrada en sus aguas que se solicitaba por UHF a Prefectura Naval Argentina.
Desde hace dos años, vulnerando todos los acuerdos del derecho de paso inocente por aguas de cualquier país, se nos niega la autorización a navegar por la ZEE de Argentina si en fecha posterior al 21 de junio del 2009 hemos navegado por aguas de las Islas Falkland, en cuyo caso se necesitaría una "autorización especial" para navegar por sus aguas.
SANCIONES. "Aun así, desde hace un tiempo, estamos sufriendo un acoso constante por parte del gobierno argentino cuando al navegar por aguas de la 'zona común argentino/uruguaya del Río de la Plata', en las proximidades al puerto de Montevideo, estamos siendo interceptados por buques de guerra de la armada argentina, que nos solicitan los datos del buque, de la empresa armadora y el nombre y número de pasaporte del capitán, cuántos hijos tenemos, cuántos sobrinos, así como si hemos navegado por aguas de las Islas Falkland, en cuyo caso nos informan que se nos abre expediente y seremos sancionados por un delito grave al vulnerar el "decreto argentino 256/210" que se refiere al requerimiento de una "autorización especial" para navegar por sus aguas".
SIN DELITO. "Los capitanes de los buques consideramos que no hemos cometido ningún tipo de infracción o delito, ya que estamos debidamente autorizados tanto por nuestro gobierno, como por el gobierno de las Islas Falkland para navegar y faenar en sus aguas mediante licencias de pesca, y estamos siendo tratados como delincuentes por parte del gobierno argentino, y viviendo constantemente con el temor de ser apresados por sus patrulleras incluso en aguas internacionales. Asimismo tampoco entendemos por qué se nos niega el derecho de paso inocente por aguas de la ZEE argentina sin que nadie haga nada al respecto".
DETALLES. Más allá del diferendo entre Argentina e Inglaterra, nuestra postura y aspiración es que Montevideo no se vea afectado por decisiones argentinas que en definitiva dañan directamente a nuestro puerto que podría perder fuentes ocupacionales. Esta situación se está dando con gravedad creciente con los barcos españoles y con otros pesqueros que operan en las Malvinas y Atlántico Sur, algunos de los cuales ya han dejado de operar en el puerto de Montevideo y se han ido a puertos del Brasil, seguramente Río Grande. Y si los españoles persisten en utilizar aguas comunes para ahorrarse horas de navegación y unos dólares y a su vez los argentinos para marcar soberanía sobre las Malvinas persisten en su acción, los españoles y nosotros vamos a sufrir las consecuencias. Bien es cierto que esta situación desagradable, se podría evitar si los barcos españoles en su viaje a Montevideo hicieran navegación fuera de las aguas de uso común con lo cual se evitarían más de un disgusto y hasta un evento dramático pues los argentinos no van a ceder. Los españoles ven su problema económico y logístico que en definitiva tiene costos y alegan fuertemente que están amparados por las leyes internacionales marítimas cuando la derrota es de "paso inocente".
PERJUICIOS. Más allá que los barcos españoles y de otras banderas podrían evitarse estos problemas simplemente alejándose de las aguas argentinas o de uso común, en realidad este entredicho entre Argentina con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, afecta directa e inmediatamente al puerto de Montevideo para el caso que el asedio se agrave y los barcos españoles hartos de esta situación, se vayan para el Brasil. Algunos no lo creen así, pero todos sabemos que cuando las empresas o los países son afectados se cambia la logística para superar las dificultades; siempre hay un plan B en el cual nosotros vamos a perder los pesqueros. Pero también advertimos que siempre hay un decreto argentino como en este caso o una política, quizá de los mandos medios que afectan al puerto de Montevideo como aquel de evitar los trasbordos de cargas argentinas por el puerto de Montevideo y otros.
DECRETO ARGENTINO. "Todo buque o artefacto naval que se proponga transitar entre puertos ubicados en el territorio continental argentino y puertos ubicados en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, o atravesar aguas jurisdiccionales en dirección a estos últimos y/o cargar mercaderías a ser transportadas en forma directa o indirecta entre estos puertos, deberá solicitar la autorización expedida por la autoridad nacional competente prevista por el Artículo 1º del Decreto Nº 256 de 16 de febrero de 2010, a través del procedimiento descripto en el Reglamento de Solicitud de Permisos de Navegación que se aprueba por el artículo precedente".
Pesqueros generan ingresos y empleos por venta de servicios
Conviene recordar que desde el siglo pasado Montevideo ha sido por su singular y estratégica posición geográfica la base de operaciones de pesqueros y basta recordar a las inolvidables flotillas balleneras noruegas, alemanas y luego rusas. Más tarde surgió el caladero del Atlántico Sur y más recientemente el área de las Malvinas con permisos de captura. Son centenares los pesqueros que operan anualmente en estas latitudes y Montevideo continúa siendo, a través de los años, porque no hay otra, la base ideal de operaciones para estas naves. Es inimaginable cuánto significamos estratégicamente como puerto de apoyo para los propios pesqueros, para sus tripulaciones, para efectuar los trasbordos de sus capturas como así también sus reaprovisionamientos y uso de diques. Son millones de dólares que ingresan anualmente por venta de múltiples servicios cuyas actividades generan miles de puestos de trabajo.
El País Digital, Montevideo, Uruguay

Extraido de: 
http://www.malvinasonline.com.ar/index.php/noticias/531-segun-el-diario-el-pais-naves-espanolas-son-hostigadas-por-argentina.html


Foto: experto internacional explicando la intrínseca maldad de los argentinos en las "falklands"


jueves, 1 de diciembre de 2011

NIGERIA: UN PAIS SOBERANO

El Senado nigeriano endurece la legislación existente contra los homosexuales. Aprobó un proyecto de ley que penaliza con sentencias de hasta 14 años de prisión el matrimonio entre gays y lesbianas y criminaliza las manifestaciones amorosas en público entre personas del mismo sexo o los grupos defensores de los derechos homosexuales.

Hasta la fecha, el matrimonio homosexual estaba penado con 5 años de prisión, con lo que esta norma, de ser aprobada por el Parlamento y por el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, incrementaría en 9 años la sentencia máxima.

La norma también contempla que los testigos del enlace, o todo aquel que asista a la pareja, podría ser sentenciada a 10 años de cárcel, lo mismo que para los dueños de clubs gay, militantes de derechos homosexuales o las parejas que se besen en público.

La población de Nigeria, aproximadamente la mitad de la cual es cristiana y la otra mitad musulmana, es profundamente religiosa, y percibe el matrimonio entre homosexuales como un pecado. En el norte musulmán del país, los homosexuales pueden ser condenados a la lapidación.

Recientemente, el primer ministro británico, David Cameron, amenazó con retirar ayuda humanitaria a aquellos países que no respeten los derechos de los gays y lesbianas, aunque hasta el momento ninguna nación africana parece haber reaccionado positivamente a la exigencia.

"Nuestros valores son nuestros valores", le contestó el martes el presidente del senado nigeriano, David Mark, durante el debate. "Si un país no quiere darnos ayuda porque preservamos nuestros valores, este país puede guardarse su ayuda", agregó.

Más de treinta países en África cuentan con leyes que penalizan la homosexualidad, castigada con la cárcel en muchos de ellos.



Fuente: http://www.urgente24.com/noticias/val/17907/ficha.html#.Ttfelfm77LU.facebook




Foto: Nigeriano damnificado.











MILITANCIA RENTADA, ACOMODOS Y NEGOCIADOS.


Víctor Maiola trabajó en Aerolíneas Argentinas hasta hace cuatro meses, cuando, según denuncia, lo echaron por no entregar el 10 por ciento de su sueldo a la agrupación La Cámpora, de influencia creciente en el empresa estatal.
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En un reportaje con radio Mitre, el joven, que milita en La Cámpora hace un año, dio detalles de la denuncia que, afirmó, prevé presentar en la Justicia. Contó que decidió incorporarse a Aerolíneas después de renunciar a su trabajo en un estudio contable, en el que se había desempeñado durante tres años, porque le ofrecían mejor sueldo y que los problemas empezaron dos meses después de haber ingresado a la compañía aérea.
Dijo que Hernán Pascua, a quien identificó como superior suyo aunque no pudo precisar en qué sector de Aerolíneas trabaja, le aviso que tenía que “dejar el 10 por ciento del salario para solventar los gastos de la agrupación que él coordinaba” en La Cámpora.
Hernán Pascua está al frente del sector Diversia, que integra la agrupación que lidera Máximo Kirchner y se dedica a la defensa de la diversidad sexual.
“Pedí no hacer [el aporte], primero porque me pareció fuera de lugar y después porque en ese momento tenía muchas deudas. Pedí aportarlo después o aportar algo voluntario. Me parecía que la exigencia del 10 por ciento era demasiado, no por la cantidad de dinero, sino por el hecho de estar obligándome”, continuó Maiola.
Siempre según el relato del joven, la respuesta a ese pedido de “prórroga” fue el despido. “Antes de que cumpliera dos meses [en Aerolíneas] me llegó el telegrama de despido sin causa. Nadie nunca me explicó nada”, aseguró.
Maiola aclaró que no cree que el comportamiento que le adjudicó a Pascua “esté generalizado” en Aerolíneas, aunque sí que esté extendido en el sector en el que él trabajaba, el de despacho de equipaje.
“Esto más bien parece una avivada de esta persona que utilizó sus influencias para hacer un negocio personal”, planteó. Sin embargo, enseguida añadió: “Sé que hay compañeros que están en la misma situación, pero apoyan esas medidas. En ese sector, [el aporte forzozo] por lo menos, es sistemático”.
Pascua es un militante K muy activo en las redes sociales. El día que se lanzó La Cámpora Diversia, hace un año, agradeció vía Twitter al presidente de Aerolíneas y líder de La Cámpora, Mariano Recalde, y a Juan Cabandié diputado nacional electo e integrante de la conducción de la agrupación.



FUENTE: http://actualidadypolitica.com/nacionales/denuncio-que-lo-echaron-por-no-darle-a-la-campora-el-10-


de-su-sueldo






RIGUROSAMENTE CIERTO


Guillermo Rojas

Tres de la tarde frente al shoping Alto Palermo. Hervidero de gente que va y viene. Por la vereda esquivando los manteros y demás vendedores clandestinos observo una especie  de mini horda de niños y adolescentes andrajosos y sucios, los típicos chicos de la calle. De hecho hace años que los veo, sentados en las veredas aspirando pegamento a veces fumando paco o tomando alcohol. Son varios desde pibitos de aproximadamente un año a upa de su madre adolescente o de su hermana (las dos cosas son posibles) permanecen sentados en la acera,  a veces insultando o agrediendo a la gente que pasa, cuando no aprovechando descuidos y  robando al publico que camina por el lugar o a los puesteros clandestinos que despliegan sus mercaderías. Todos se quejan de la actividad de estos chicos, de la desprotección a que están sometidos. Todos se quejan de que roban o se drogan, pero el Estado que tendria que hacerse cargo está para otra cosa "mas importante" como veremos mas adelante Ya sabemos chicos miserables hay miles y victimas de la delincuencia a millares tambien.
Supongo que lo que relato terminara definitivamente cuando alguno de los chicos en un forcejeo o una corrida caiga debajo de un colectivo o cuando el atropellado sea una de sus accidentales victimas. Terminará allí por que es un lugar céntrico y supuestamente importante: Coronel Díaz y Santa Fe, seguirá en otro lado, de  igual forma o peor.
Pero sigamos con el relato: En medio del gentío se ve una corrida general y los gritos de la mini horda que se desplaza para proteger a uno de ellos, un adolescente de mas de 15 años que ha sido sorprendido robando y que esta siendo apresado por cuatro policías. Se lanzan contra los ratis (como suelen decirles) todos de una vez, con piedras en las manos y utilizando las criaturas mas chicas como escudo. Todo un espectáculo de bocinazos- se despliega el lío hasta cortar parcialmente Bulnes- puteadas y agresiones.
Los policías casi no pueden cumplir con su cometido y como siempre llevan la peor parte. A pesar de que lo actuado por ellos contaba con la aprobación mayoritaria de la gente del lugar, saltó un pelotudito justiciero a inquirir por que se “reprimía” a los chicos si por que eran negros y pobres, utilizando la jerga del resentimiento zurdo, trataba al mismo tiempo de identificar a los policías mientras estos forcejeaban con la mini horda y recibían cachetazos, patadas y escupitajos. También una gorda burguesa de las que pululan en la zona gritaba frenéticamente reclamando por los chicos. Seguramente si hubiera sido ella la robada o su marido seria la primera en pedir la pena de muerte, No me pregunten cual es el final de la historia por que tuve que alejarme del lugar. Tengo que trabajar. Pero estoy seguro que hoy la mini horda sigue instalada en los lugares de siempre. Ese es el destino de aquellos a los que el Sistema les ha dejado sin destino, especialmente de los mas chicos. Robar, agredir o matar y que los agredan o que los maten, vender droga y tomarla, ser violados y que violen
Ni hablar de futuro para ellos que en un Estado que “fabrica” nuevos derechos como chorizos, no existe derecho que los asista ni a ellos ni a los transeúntes que son sus eventuales victimas. Claro el Estado progresista que asi como nuevos derechos fabrica marginales culturales y económicos no puede hacerse cargo de ellos. Los derechos que el Estado elabora con rigurosidad no son para esta gente que vive en la desprotección más escandalosa y en la más absoluta miseria material o moral. Tampoco son para las victimas de la delincuencia. Esa gente es de segunda categoría. Los nuevos derechos son para gente importante, para los nuevos pilares de la sociedad:: para travestís (tienen derecho a ingresar en la policía, ejercito o gendarmería y además si lo requieren vestir polleras cuando están de uniforme), para tortilleras (Eduviges podrá llamarse Ernesto si así se lo “construye” y tener registrado dicho nombre en el documento de identidad que otorga el Estado). De semejantes huevadas como eso se ocupa nuestro Estado, y habla de la inclusión social. Mientras la población mayoritaria que la parta un rayo. 
Cuando iba a tomar el subterráneo escuche la única opinión que me pareció coherente. Un encargado de un edificio que decía “la culpa no la tiene  ni la policía ni estos pibes…la culpa es de todo este sistema y nosotros que no hacemos nada…”Pensé: Chocolate por la noticia…